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Poda y recorte del lauroceraso

Daria · 11.07.2025.

La poda es una de las intervenciones más decisivas en el cultivo del lauroceraso, una práctica que va mucho más allá del simple hecho de cortar ramas. Es un diálogo con la planta que, realizado con conocimiento y precisión, permite modelar su forma, potenciar su densidad, mejorar su salud y asegurar su longevidad en el jardín. Ya sea que busques crear un seto formal e impecable, mantener la forma natural de un ejemplar aislado o rejuvenecer un arbusto viejo y descuidado, dominar las técnicas de poda es esencial. Un corte adecuado en el momento oportuno puede estimular un crecimiento vigoroso y compacto, mientras que una poda incorrecta o a destiempo puede debilitar la planta y comprometer su belleza.

Los objetivos de la poda del lauroceraso son múltiples y varían según las necesidades del jardinero y la función de la planta en el diseño del paisaje. El objetivo más común es el control del tamaño y la forma, especialmente cuando se cultiva como seto. La poda regular mantiene el seto dentro de los límites deseados y le da una apariencia pulcra y ordenada. Estrechamente ligado a esto está el fomento de la densidad; cada corte en una rama estimula la brotación de yemas laterales justo por debajo del punto de corte, lo que resulta en una estructura más ramificada y un follaje mucho más tupido y opaco.

Otro objetivo fundamental de la poda es el mantenimiento de la salud de la planta. Esta práctica, conocida como poda de saneamiento, implica la eliminación sistemática de cualquier rama que esté muerta, dañada por el viento o la nieve, o que muestre signos evidentes de enfermedad, como manchas o cancros. Al retirar este material, no solo se mejora la apariencia del arbusto, sino que también se previene la propagación de patógenos al resto de la planta y se eliminan posibles focos de infestación de plagas.

Finalmente, la poda puede tener un objetivo de rejuvenecimiento. Con el paso de los años, algunos laurocerasos pueden volverse leñosos en su base, con un crecimiento escaso en la parte inferior y un aspecto desgarbado. Una poda drástica de rejuvenecimiento puede revitalizar estos ejemplares, estimulando el crecimiento de nuevos brotes vigorosos desde la base y devolviendo a la planta su densidad y atractivo. Es una técnica transformadora que puede dar una segunda vida a un arbusto que parecía haber llegado al final de su ciclo ornamental.

Principios y herramientas para una poda eficaz

El principio fundamental detrás de una poda exitosa es entender cómo responderá la planta a cada corte. Como regla general, cuando se corta una rama, la planta redirige su energía hacia las yemas latentes situadas justo debajo del corte. Esto estimula su crecimiento, resultando en nuevas ramificaciones. Por lo tanto, la poda no es una mera sustracción de material vegetal, sino una forma de dirigir y modelar el crecimiento futuro del arbusto. Realizar cortes limpios y en el lugar adecuado es esencial para obtener los resultados deseados y facilitar una rápida cicatrización.

La calidad y el tipo de herramientas utilizadas son determinantes para el éxito de la poda. Para ramas finas y brotes tiernos, unas tijeras de podar de mano (de tipo bypass o de corte deslizante) son la mejor opción, ya que realizan un corte limpio sin aplastar los tejidos. Para ramas de mayor diámetro, se deben utilizar tijeras de podar de dos manos, que proporcionan una mayor palanca. Para setos formales, un cortasetos (manual o motorizado) permite obtener superficies uniformes de manera rápida y eficiente. Es absolutamente crucial que todas las herramientas estén bien afiladas y desinfectadas antes de su uso para prevenir la transmisión de enfermedades.

La técnica de corte también es importante. Siempre que sea posible, realiza los cortes justo por encima de una yema orientada hacia el exterior del arbusto. Esto fomentará un crecimiento hacia afuera, promoviendo una estructura más abierta y una mejor circulación de aire. El corte debe realizarse con un ligero ángulo (bisel) de unos 45 grados, de modo que el agua de la lluvia pueda escurrir y no se acumule en la superficie del corte, lo que podría favorecer la aparición de hongos.

La seguridad personal no debe ser descuidada durante las labores de poda. Utiliza siempre guantes de jardinería para proteger tus manos de cortes y rozaduras. Si vas a podar ramas altas o a utilizar herramientas motorizadas, el uso de gafas de seguridad es muy recomendable para proteger tus ojos de posibles esquirlas o restos vegetales. Trabaja con calma y con una postura estable, asegurándote de tener un buen apoyo antes de realizar cualquier corte.

El mejor momento del año para la poda

La elección del momento adecuado para podar el lauroceraso es un factor crítico que influye en la respuesta de la planta y en su salud general. Aunque es una planta tolerante que puede soportar podas en casi cualquier época, existen períodos óptimos para cada tipo de intervención. La poda principal de formación y mantenimiento se realiza generalmente a finales de la primavera o principios del verano, después de que haya pasado el riesgo de heladas tardías y la planta haya completado su primera gran oleada de crecimiento primaveral. Podar en este momento permite que la planta cicatrice rápidamente las heridas y produzca nuevo follaje durante el resto de la temporada.

Para los setos formales que requieren un aspecto impecable, a menudo es necesaria una segunda poda más ligera a finales del verano o principios del otoño. Este recorte sirve para eliminar el crecimiento desordenado que se haya producido durante el verano y para devolver al seto su forma definida antes de la llegada del invierno. Sin embargo, es crucial no realizar esta segunda poda demasiado tarde en la temporada. Una poda tardía estimularía un nuevo crecimiento que no tendría tiempo de madurar antes de las primeras heladas, haciéndolo extremadamente vulnerable a los daños por frío.

Se debe evitar realizar podas importantes durante el otoño avanzado y el invierno. En esta época, la planta está en reposo y su capacidad para cicatrizar las heridas es mucho menor, lo que aumenta el riesgo de que los cortes se conviertan en una vía de entrada para enfermedades fúngicas y bacterianas. La única poda que se recomienda durante el invierno es la de saneamiento, es decir, la eliminación de ramas que se hayan roto por el peso de la nieve o por el viento, realizando el corte lo antes posible para evitar desgarros mayores.

La poda de rejuvenecimiento, que es la más drástica, tiene su propia ventana de tiempo ideal. Este tipo de poda se debe realizar a finales del invierno o muy a principios de la primavera, justo antes de que la planta rompa su latencia y comience a movilizar sus reservas de energía para el nuevo crecimiento. Realizar el corte en este momento maximiza la fuerza de la respuesta de la planta, que producirá una gran cantidad de nuevos brotes vigorosos desde la base en cuanto las condiciones sean favorables.

Técnicas de poda para setos formales

La creación y el mantenimiento de un seto de lauroceraso denso y formal requieren una técnica de poda específica y constante. El objetivo es conseguir una pared verde uniforme, tupida desde la base hasta la cima. Un principio fundamental para lograrlo es podar el seto de forma que la base sea siempre ligeramente más ancha que la parte superior. Esta forma trapezoidal asegura que la luz solar pueda llegar a las ramas inferiores, evitando que se queden sin hojas y que el seto se «vacíe» por debajo, un problema muy común en setos podados con paredes verticales.

Durante los primeros años de formación del seto, la poda debe centrarse más en fomentar la densidad que en ganar altura rápidamente. Aunque pueda parecer contradictorio, recortar la guía principal y las ramas laterales de las plantas jóvenes estimulará una mayor ramificación y sentará las bases de una estructura interna densa. Es un error dejar que el seto crezca hasta la altura deseada para empezar a podarlo, ya que para entonces la base probablemente ya estará despoblada. La paciencia en esta fase inicial se verá recompensada con un seto de mucha mayor calidad a largo plazo.

Para el mantenimiento anual de un seto ya establecido, se suelen utilizar cortasetos para recortar las caras y la parte superior, manteniendo la forma deseada. Es muy útil utilizar guías, como cuerdas tensadas entre dos estacas, para asegurar que los cortes sean rectos y nivelados. Después de pasar el cortasetos, es una buena práctica repasar el trabajo con unas tijeras de mano para eliminar cualquier hoja o tallo que haya quedado mal cortado o dañado, y para refinar la forma en las esquinas o zonas de difícil acceso.

Tras la poda, es importante cuidar bien el seto para ayudarlo a recuperarse. Realiza un buen riego para reducir el estrés y, si la poda ha sido intensa, aplica un fertilizante equilibrado para proporcionar a las plantas los nutrientes necesarios para producir nuevo follaje. Limpia bien la base del seto de todos los restos de poda, ya que su acumulación puede dificultar la aireación y convertirse en un foco de enfermedades.

Poda de rejuvenecimiento para arbustos viejos

Con el tiempo, un lauroceraso que no ha sido podado regularmente puede convertirse en un arbusto grande, desgarbado, con un centro leñoso y poco follaje en la parte inferior. En estos casos, una poda de rejuvenecimiento puede ser la solución para devolverle su vigor y su forma compacta. Esta técnica es drástica pero muy efectiva, y consiste en cortar la mayor parte de la estructura aérea de la planta para forzarla a rebrotar desde su base o desde la parte baja de sus troncos principales. Es una medida radical que requiere confianza, pero los resultados suelen ser espectaculares.

El momento ideal para llevar a cabo esta poda es a finales del invierno o principios de la primavera, cuando la planta aún está en reposo pero a punto de iniciar su ciclo de crecimiento. Elige un día seco para realizar los cortes. Utilizando una sierra de podar o unas tijeras de dos manos robustas, corta todos los troncos y ramas principales a una altura de entre 30 y 60 centímetros del suelo. Intenta realizar los cortes justo por encima de alguna yema latente si es visible, o simplemente a una altura uniforme.

Después de una poda tan severa, el arbusto necesitará cuidados especiales para asegurar una buena recuperación. Es fundamental proporcionarle un riego adecuado durante la siguiente temporada de crecimiento, manteniendo el suelo húmedo pero no encharcado. La aplicación de un fertilizante equilibrado de liberación lenta o una buena capa de compost alrededor de la base le dará el impulso de nutrientes necesario para soportar el intenso proceso de rebrote. En pocas semanas, comenzarás a ver cómo surgen multitud de nuevos brotes vigorosos desde la madera vieja.

Durante la primera temporada de crecimiento tras la poda de rejuvenecimiento, es importante gestionar el nuevo crecimiento. De la maraña de nuevos brotes que surgirán, selecciona los más fuertes y mejor ubicados para que formen la nueva estructura del arbusto, y elimina los más débiles o los que crezcan en direcciones no deseadas. Esta selección ayudará a dirigir la energía de la planta hacia los brotes que conformarán un arbusto bien formado y denso en el futuro, completando así el proceso de renovación.

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