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La plantación y propagación de la acacia de seda

Daria · 24.05.2025.

La acacia de seda es un árbol de una belleza singular que puede convertirse en el protagonista de cualquier jardín gracias a su delicado follaje y sus espectaculares flores estivales. Para asegurar que este magnífico ejemplar prospere y alcance todo su potencial, es fundamental prestar especial atención a su correcta plantación y a las técnicas de propagación. Un buen comienzo es la clave del éxito a largo plazo, ya que un árbol bien plantado establece un sistema radicular robusto mucho más rápido, lo que se traduce en mayor resistencia y un crecimiento vigoroso. Del mismo modo, conocer los métodos de propagación, ya sea a través de semillas o de esquejes, permite multiplicar su presencia en el paisaje o compartir su belleza con otros aficionados a la jardinería. Este proceso, desde la preparación del terreno hasta el cuidado de las nuevas plantas, requiere paciencia y conocimiento, pero la recompensa es un árbol sano y espectacular.

Selección del emplazamiento y preparación del suelo

La elección del lugar adecuado para plantar la acacia de seda es el primer y más crítico paso para garantizar su desarrollo saludable. Este árbol requiere una exposición a pleno sol para florecer abundantemente, por lo que se debe seleccionar un sitio que reciba como mínimo seis horas de luz solar directa al día. Además, es importante considerar su tamaño adulto; su copa ancha y extendida necesita espacio suficiente para desplegarse sin interferir con edificios, cables aéreos u otros árboles. Plantarlo demasiado cerca de estructuras puede generar problemas a futuro, tanto para el árbol como para la propiedad, por lo que se recomienda dejar varios metros de distancia.

Una vez elegido el emplazamiento, la preparación del suelo es la siguiente tarea fundamental. La Albizia julibrissin es tolerante a diversos tipos de suelo, pero prefiere aquellos que sean fértiles y, sobre todo, que ofrezcan un excelente drenaje. El encharcamiento es uno de sus peores enemigos, ya que puede provocar la pudrición de las raíces. Para preparar el hoyo de plantación, se debe cavar un agujero que sea al menos dos o tres veces más ancho que el cepellón de la planta y de la misma profundidad. Esta anchura extra permite que las raíces jóvenes se extiendan con facilidad en el suelo circundante ya suelto.

Si el suelo del jardín es pesado o arcilloso, es altamente recomendable mejorar su estructura antes de plantar. Esto se puede lograr mezclando la tierra extraída del hoyo con una buena cantidad de materia orgánica, como compost maduro, turba o estiércol bien descompuesto. Esta enmienda no solo mejora el drenaje, sino que también aumenta la aireación y enriquece el suelo con nutrientes esenciales que estarán disponibles para el árbol a medida que los necesite. Evita añadir fertilizantes químicos directamente en el hoyo de plantación, ya que pueden quemar las raíces sensibles del joven árbol.

Finalmente, antes de colocar el árbol en su lugar definitivo, es una buena práctica regar abundantemente el hoyo de plantación y dejar que el agua se drene por completo. Esto permite comprobar la capacidad de drenaje del suelo y asegura que el área circundante esté bien hidratada. Si el agua tarda muchas horas en desaparecer, podría ser indicativo de un problema de drenaje severo que necesita ser corregido, por ejemplo, instalando un drenaje francés o construyendo un lecho elevado para la plantación. Atender estos detalles en la fase de preparación evitará muchos problemas en el futuro y sentará las bases para un árbol fuerte y saludable.

El proceso de plantación paso a paso

Una vez que el hoyo está preparado y el suelo enmendado, es el momento de realizar la plantación del árbol. Con cuidado, se debe retirar el árbol de su contenedor, tratando de mantener intacto el cepellón. Si las raíces están muy compactadas o han comenzado a crecer en círculos en el fondo del contenedor, es importante desenredarlas suavemente con los dedos o realizar unos cortes verticales superficiales en los lados del cepellón para estimular su crecimiento hacia el exterior. Esta acción es crucial para evitar que el árbol se «estrangule» a sí mismo con sus propias raíces a medida que crece.

El siguiente paso es colocar el árbol en el centro del hoyo, asegurándose de que la parte superior del cepellón quede al mismo nivel que el suelo circundante o ligeramente por encima. Plantar el árbol demasiado profundo es un error común que puede provocar la pudrición del cuello de la raíz y dificultar el establecimiento del ejemplar. Utiliza una tabla o el mango de una herramienta colocado a través del hoyo como guía para verificar la altura correcta. Una vez posicionado, se comienza a rellenar el hoyo con la mezcla de tierra preparada previamente.

A medida que se añade la tierra alrededor del cepellón, es importante ir compactándola suavemente para eliminar las bolsas de aire. Estas bolsas pueden secar las raíces y dificultar su contacto con el suelo húmedo. Se puede usar las manos o los pies para asentar la tierra, pero sin apisonarla en exceso, ya que una compactación excesiva dificultaría la penetración del agua y el crecimiento de las raíces. Es aconsejable rellenar el hoyo hasta la mitad, regar abundantemente para asentar la tierra y luego terminar de rellenar.

Tras completar la plantación, el último paso es aplicar un riego profundo y completo. Este riego inicial es vital para asentar definitivamente el suelo alrededor de las raíces y proporcionar la humedad necesaria para que el árbol comience su proceso de adaptación. Para ayudar a conservar la humedad y dirigir el agua hacia las raíces, se puede construir un pequeño alcorque o anillo de tierra alrededor de la base del árbol. Finalmente, aplicar una capa de mantillo orgánico sobre la zona de plantación, sin que toque el tronco, ayudará a mantener la humedad, regular la temperatura del suelo y controlar las malas hierbas.

Propagación a través de semillas

La propagación de la acacia de seda a partir de semillas es un método gratificante, aunque requiere paciencia. Las semillas se encuentran dentro de vainas largas y aplanadas que maduran en el árbol a finales del otoño. Para recolectarlas, se deben esperar a que las vainas se sequen y adquieran un color marrón. Una vez recolectadas, se extraen las semillas duras y ovaladas de su interior. Estas semillas tienen una cubierta muy dura e impermeable que necesita un tratamiento previo para poder germinar, un proceso conocido como escarificación.

Existen varios métodos de escarificación para las semillas de Albizia julibrissin. Un método común es el mecánico, que consiste en lijar o hacer una pequeña mella en la cubierta de la semilla con una lima o papel de lija, con cuidado de no dañar el embrión interior. Otro método efectivo es la escarificación con agua caliente. Para ello, se sumergen las semillas en agua que ha sido calentada hasta casi el punto de ebullición y se dejan en remojo mientras el agua se enfría, generalmente durante 24 horas. Este choque térmico ablanda la cubierta y permite que el agua penetre, iniciando el proceso de germinación.

Una vez escarificadas, las semillas están listas para ser sembradas. Se pueden plantar en macetas individuales o en bandejas de semillero llenas de un sustrato ligero y bien drenado, como una mezcla de turba y perlita. Las semillas deben cubrirse con una fina capa de sustrato, aproximadamente el doble de su propio grosor. Es importante mantener el sustrato constantemente húmedo, pero no encharcado, y colocar los recipientes en un lugar cálido y luminoso. La germinación suele ocurrir en un plazo de una a tres semanas.

Después de la germinación, las plántulas necesitan cuidados continuos para prosperar. Deben recibir mucha luz, idealmente de una ventana orientada al sur o bajo luces de crecimiento. A medida que crecen y desarrollan varios pares de hojas verdaderas, se pueden trasplantar a macetas más grandes para dar espacio a sus raíces en expansión. Las jóvenes acacias de seda deben aclimatarse gradualmente a las condiciones exteriores antes de ser plantadas en su ubicación definitiva en el jardín, un proceso que suele llevar una o dos semanas de exposición progresiva al sol y al viento.

Propagación mediante esquejes

La propagación de la acacia de seda a través de esquejes es otro método viable, que además garantiza que la nueva planta sea genéticamente idéntica a la planta madre. El mejor momento para tomar los esquejes es a principios del verano, cuando las ramas han madurado lo suficiente pero aún están en crecimiento activo. Se deben seleccionar esquejes de madera semidura, que son aquellos que provienen del crecimiento del año en curso, de unos 15 a 20 centímetros de longitud. El corte debe realizarse justo por debajo de un nudo foliar.

Una vez obtenidos los esquejes, es necesario prepararlos para el enraizamiento. Se deben eliminar las hojas de la mitad inferior del esqueje para reducir la pérdida de agua por transpiración y dejar solo dos o tres hojas en la parte superior. Si las hojas restantes son muy grandes, se pueden cortar por la mitad para minimizar aún más la deshidratación. La base del esqueje se puede sumergir en una hormona de enraizamiento en polvo o en gel, lo que aumentará significativamente las posibilidades de éxito al estimular el desarrollo de nuevas raíces.

Los esquejes preparados se insertan en una maceta o bandeja llena de un medio de enraizamiento estéril y con buen drenaje, como una mezcla de perlita y vermiculita o arena gruesa. Se deben enterrar aproximadamente la mitad de su longitud. Para mantener un ambiente húmedo, que es crucial para el enraizamiento, se puede cubrir la maceta con una bolsa de plástico transparente o colocarla en un propagador con tapa. Este mini invernadero ayuda a mantener una alta humedad ambiental alrededor de los esquejes.

El proceso de enraizamiento puede tardar varias semanas o incluso un par de meses. Durante este tiempo, es fundamental mantener el sustrato ligeramente húmedo y proporcionar luz indirecta brillante. Para comprobar si han enraizado, se puede tirar muy suavemente del esqueje; si ofrece resistencia, es señal de que se han formado raíces. Una vez que los esquejes tengan un sistema radicular bien desarrollado, se pueden trasplantar a macetas individuales con tierra para macetas y continuar su cuidado hasta que sean lo suficientemente grandes y fuertes para ser plantados en el jardín.

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